
En los libros de ciencia ficción, cuando te hablan del futuro de la humanidad en otros planetas, los autores suelen imaginarse una humanidad más o menos unida, normalmente en un imperio o una federación galáctica de algún tipo, y a lo sumo algunos mundos rebeldes perdidos en la periferia. Pero los autores de ciencia ficción, por lo general, no se molestan en decir cómo se unió la humanidad para formar semejante utopía, posiblemente porque no sabrían explicar algo que a todas luces parece una quimera. Siendo más realista (o pesimista, según cómo se mire), yo veo más probable que si la humanidad llega a alcanzar las estrellas algún día, lo hará estando tan dividida como lo ha estado siempre aquí abajo, en la Tierra. Entonces, para limitar en la medida de lo posible los conflictos entre naciones (que ya no serían internacionales, sino interestelares), habría que llegar a algún tipo de acuerdo en las Naciones Unidas, una especie de tratado galáctico al que tendrían que atenerse todas las naciones de la Tierra. Y lo más lógico sería que los seres humanos, siendo como son, se inspiraran en las tradiciones ya existentes y se repartieran los cielos basándose en las constelaciones, más que nada porque sería lo más práctico. Según este reparto racional de los cielos, a cada país le correspondería una constelación. Esto tendría más sentido desde un punto de vista geopolítico (o mejor dicho, astropolítico) que muchos de los disparates que uno se encuentra en los libros de ciencia ficción. Así pues, comparando un atlas mundial con otro de astronomía, me he arriesgado a imaginar cómo sería esa hipotética conquista del espacio y creo que el reparto de las constelaciones quedaría más o menos así (aclaro que no están todas, solo las principales):
-Águila: esta constelación, también conocida como Aquila en latín, le correspondería a Estados Unidos, por ser el águila su animal nacional. No por casualidad, el águila es desde los tiempos de Roma un símbolo imperial, y todos sabemos de las ambiciones imperialistas de esta superpotencia. De hecho, Estados Unidos ya parece un país predestinado a formar un imperio en las estrellas, aunque solo sea por su bandera estrellada, y quién sabe, a lo mejor este imperio galáctico también estará formado por una cincuentena de estrellas. Hasta podrían cambiarle el nombre al país, una vez convertido en potencia espacial, pasando a ser las Estrellas Unidas de América. La estrella principal de la constelación de Aquila, Altair, es una de las más cercanas a la Tierra, a tan solo 16 años luz, así que también sería una de las primeras a las que llegarían las naves de la NASA. Además, conociendo el imperialismo de los Estados Unidos, no hay que descartar que los americanos se aprovechen de su posición dominante y se apropien también de otras constelaciones asociadas al Águila, como el Cisne o la Lira. En una de mis historias, La soledad del espacio, hablo de las Estrellas Unidas y me imagino una réplica de Las Vegas en el sistema Vega, en la constelación de Lira (la podéis leer en la revista digital en Tentacle Pulp).
-Andrómeda: según el mito original, Andrómeda era la princesa de Joppa, la moderna ciudad de Jaffa, junto a Tel Aviv, así que esta constelación probablemente sería reclamada por Israel. Aunque seguramente pasaría como en el mito, y la princesa encadenada sería objeto de disputa entre varios contendientes (esta parte del mito no es muy conocida, pero Perseo tenía un rival, el prometido de Andrómeda). No hay que olvidar que las principales estrellas de Andrómeda tienen nombres árabes y que en 1996 se descubrieron tres planetas en uno de sus sistemas, los cuales recibieron nombres de astrónomos de Al-Andalus, a lo que hay que sumar que Jaffa, conocida como «la novia de Palestina», fue una ciudad palestina antes de ser israelí, con lo que el conflicto está servido…

-Ara: esta modesta constelación del hemisferio sur también es conocida como el Altar (Ara es su nombre en latín). Las letras hispanas tienen una presencia importante en Ara, ya que se descubrieron cuatro planetas orbitando alrededor de una estrella a la que los astrónomos españoles llamaron Cervantes (los planetas recibieron los nombres de Quijote, Sancho, Dulcinea y Rocinante), y en 2009 se descubrió otro exoplaneta en un sistema al que los peruanos llamaron Inquill, por un personaje de la trágica historia de amor de Abraham Valdelomar Camino al Sol. Así que no es difícil imaginar los mundos de Ara como colonias de una futura Federación Hispana (no serán las únicas, como iremos viendo).
-Argo: la vieja constelación que representaba la nave de los argonautas fue dividida por el astrónomo Lacaille en el siglo XVIII porque consideraba que era demasiado grande, desguazándola en tres partes, Quilla, Popa y Vela. Pero el caso es que estas tres constelaciones juntas siguen formando la nave Argo, se mire como se mire. Esta constelación fue en su día la más importante del hemisferio sur, así que le correspondería en justicia a Argentina, país cuyo nombre también está relacionado etimológicamente con el de la «Nave Blanca». Además, en 2008 se descubrió un exoplaneta en la Popa, al que los argentinos llamaron Naqaya, que significa «hermano» en una lengua indígena del país. ¡Los astronautas argentinos serán verdaderos argonautas!
-Aries: la primera constelación del Zodíaco siempre ha tenido un papel importante en la astrología hindú y sus principales estrellas tienen nombres sánscritos, así que el Carnero le correspondería a la India. Al fin y al cabo, ¿no se supone que los Arios invadieron la India, convirtiéndose en los ancestros de sus habitantes? En 2011 los astrónomos descubrieron un exoplaneta orbitando alrededor de Hamal, la principal estrella de la constelación, aunque desconozco si es la tierra del Vellocino de Oro. En mi novela corta La danza del cosmos hablo de los mundos de Aries, colonizados por hindúes (también la podéis leer en Tentacle Pulp).
-Auriga: esta constelación también podría tocarle a la India (no en vano, todo apunta a que será una de las mayores potencias del futuro), ya que algunas de sus estrellas también son importantes en la astrología hindú, como Capella, que los hindúes llaman Brahma Ridaya (el corazón de Brahma), o Prijipati. Aunque los astrónomos del Benelux también han metido mano a las estrellas del Auriga, llamando a una Nervia (por la tribu belga de los Nervii o nerviones) y a otra Lucilinburhuc (el antiguo nombre de Luxemburgo), así que a lo mejor el corazón de la Unión Europea acaba siendo trasladado a esta constelación, quién sabe. Tendría sentido, ya que el Auriga es quien lleva las riendas, literalmente…
-Bootes: la principal estrella de esta constelación, también conocida como el Boyero, tiene el llamativo nombre de Arturo o Arcturus, así que con toda probabilidad le sería cedida al Reino Unido. No en vano, en las viejas leyendas esta estrella, una de las más brillantes del hemisferio septentrional, es asociada al rey Arturo, precisamente. Además, al Boyero le acompañan sus perros, los Lebreles, una constelación más pequeña, cuya estrella principal, Cor Caroli («el Corazón de Carlos»), recibió ese nombre por el rey Carlos II de Inglaterra, a sugerencia del físico de la corte, Sir Charles Scarborough, quien afirmó que la estrella había brillado de forma especial en la víspera del regreso del monarca a Londres el 29 de mayo de 1660. En mi novela Caballeros de la galaxia me imagino unos nuevos caballeros de la Mesa Redonda en Arcturus…

-Cabellera de Berenice: esta pequeña constelación, conocida como Coma Berenices en latín, fue un simple asterismo sin importancia hasta 1602, cuando el astrónomo danés Tycho Brahe la elevó a la categoría de constelación, así que es probable que en el futuro le sea cedida a Dinamarca. Pese a su aparente insignificancia, alberga uno de los cúmulos estelares más cercanos a la Tierra, el Cúmulo de Coma, así que los daneses serán afortunados.
-Can Mayor: esta constelación, también conocida como Canis Maior en latín, le podría ser asignada a Canadá, uno de los mayores países del mundo, por una simple asociación de ideas, basándose en sus respectivos nombres. Por otra parte, varias estrellas del Can Mayor figuran en la bandera de Brasil, asociadas a estados brasileños, por lo que esta constelación podría ser objeto de disputa entre canadienses y brasileños.
-Can Menor: Proción, la estrella principal de esta constelación (y una de las más cercanas a la Tierra), también figura en la dichosa bandera de Brasil, asociada al estado de Amazonas, así que podemos imaginarnos a los colonos brasileños deforestando algún mundo desafortunado en ese sistema estelar. Además, la otra estrella de cierta importancia de esta constelación, Gomeisa, tiene un nombre que suena así como portugués.
-Casiopea: la madre de Andrómeda era la reina de Joppa (Jaffa), ciudad israelí llamada así en su honor (otra variante del nombre de este personaje es Iopeia), pero sus principales estrellas tienen una vez más nombres árabes, así que es muy probable que esta constelación también sea objeto de disputa. Los americanos podrían mediar en el conflicto, ya que en 2007 se descubrió un exoplaneta en Casiopea, al que se llamó Mulchatna, por un río de Alaska…
-Cefeo: el padre de Andrómeda usualmente es representado en los atlas de astronomía como una especie de califa (turbante incluido), así que esta constelación probablemente le correspondería a Arabia Saudí, o tal vez a la Liga Árabe en su conjunto, al igual que su consorte Casiopea, formando así un nuevo califato en las estrellas. Además, las estrellas de Cefeo tienen todas nombres árabes, de esos que empiezan por Al-. En el año 4000 d.C. la estrella Alrai se convertirá en la nueva estrella polar de la Tierra. Los astrónomos han descubierto un exoplaneta en ese sistema, al que han llamado Tadmor, por el nombre árabe de la ciudad siria de Palmira.

-Cetus: el nombre de esta constelación, una de las más grandes de los cielos, se suele traducir como la Ballena, así que parece apropiado asociarla con el área caribeña, como han hecho los astrónomos. En 2006 se descubrió un exoplaneta en Cetus al que los mexicanos llamaron Xólotl, y dos años después se halló otro al que los cubanos llamaron Finlay, orbitando alrededor de una estrella bautizada como Felix Varela. Por ello, es de suponer que en el futuro esta constelación será cedida a los países hispanoamericanos del Caribe.
-Cisne: esta constelación, también conocida como la Cruz del Norte por su forma, podría ser anexionada por los Estados Unidos, como ya he mencionado antes, por estar asociada a la del Águila, su compañera en los cielos del norte. Además, en ella se encuentra la Nebulosa Norteamérica, asociada a su estrella principal, Deneb, lo que refuerza esa idea. Quién sabe, a lo mejor los americanos fundan otra Denver en Deneb…
-Corona Austral: esta pequeña constelación del hemisferio sur, también conocida como Corona Austrina o Corona Sagittarii, le correspondería por razones evidentes a Australia, una antigua colonia del Imperio Británico cuyo jefe de estado sigue siendo nominalmente el rey de Inglaterra. Asociada a Sagitario, se supone que es la corona de laurel del centauro Quirón.
-Corona Boreal: esta constelación siempre ha tenido un papel importante en las culturas del norte de Europa, así que es probable que le sea cedida al conjunto de los países escandinavos (que bien podrían formar una sola nación en el futuro, tal vez una monarquía como las que tienen ahora). Su estrella principal, Alfecca, podría ser donde se encuentra Alfheim, la tierra de los elfos de las leyendas nórdicas…
-Cruz del Sur: las estrellas de esta importante constelación del hemisferio sur salen en la bandera de Brasil, correspondiendo cada una de ellas a uno de los principales estados de la federación brasileña, así que es fácil deducir a qué país le sería adjudicada. No me cuesta imaginar otro Cristo del Corcovado en el sistema Becrux, la estrella correspondiente a Río de Janeiro.
-Cuervo: esta modesta constelación podría corresponderle a Irlanda, ya que el cuervo es un animal sagrado de la mitología celta, especialmente asociado al dios irlandés Lugh, pero también a su avatar, el héroe Cuchulainn, y a la Triple Morrigan.
-Dorado: esta constelación del hemisferio sur le correspondería a Colombia, ¿pues no se supone que fue en tierras colombianas donde se hallaba el legendario reino de El Dorado? En ella se encuentra la Gran Nube de Magallanes, una galaxia enana satélite de la Vía Láctea, y en su centro se halla la estrella hipergigante S Doradus, una de las estrellas más luminosas que se conocen. Sería pues un verdadero El Dorado, y como el de la leyenda, extremadamente difícil de alcanzar, incluso para los soñadores de Macondo.
-Dragón: tendría su lógica que esta constelación le fuera cedida a China, pero veo más probable que sea Japón quien se quede con ella (luego trataré el caso chino, bastante peculiar). Al fin y al cabo, el dragón es tan importante en la cultura japonesa como en la china. De hecho, en el sintoísmo los dragones tienen un papel destacado, sobre todo en la rama conocida como «la fe del dios dragón». Es posible además que la figura del dragón se asocie en el futuro a la del emperador, como antaño. Tengo otra historia sobre este futuro Imperio del Dragón, titulada Crónicas del Dragón.

-Erídano: además de ser un río del cielo, Erídano también es el antiguo nombre del río Po, así que esta constelación le correspondería con toda seguridad a Italia. Sus mundos formarían una auténtica Liga Norte, aunque con un poco de suerte para entonces los italianos habrán dejado atrás sus veleidades fascistas de una vez por todas… Además, varias de las estrellas de Erídano tienen nombres latinos, como Sceptrum o Liberflux.
-Escorpio: esta constelación zodiacal también podría ser cedida a Brasil, ya que varias de sus estrellas figuran en su bandera, asociadas una vez más a estados brasileños. El problema es que las estrellas de Escorpio están muy alejadas de la Tierra y los brasileños tardarían bastante tiempo en alcanzarlas, por muchos millones que invirtieran. Además, al llegar podrían llevarse una desagradable sorpresa y encontrarse con alienígenas parecidos a los escorpiones, quién sabe… Hablo de estos simpáticos bichos (a los que llamo alacranes) en mi última novela, El camino de las estrellas.
-Escudo: esta constelación fue creada por el astrónomo Johannes Hevelius para honrar al rey polaco Juan III Sobieski, héroe del sitio de Viena (su escudo sería símbolo de su resistencia contra los otomanos). Por esta razón le correspondería a Polonia, un país maltratado por la Historia que aun así ha resistido contra viento y marea, como esta constelación, la única que queda en el cielo asociada a una figura histórica.
-Fénix: el mito del ave fénix siempre ha estado ligado a Egipto (como símbolo solar, se lo asociaba con la ciudad sagrada de Heliópolis), así que es probable que su constelación le sea cedida a este país. Además, el nombre de la estrella principal de la constelación, Ankaa, puede relacionarse con el Ankh, símbolo egipcio de la vida eterna. Otra posibilidad es que el Fénix le corresponda al Líbano, la antigua Fenicia, aunque lo veo más improbable, sobre todo si en el futuro continúa la misma inestabilidad política en esa región de Oriente Medio. De cualquier modo, el Fénix seguramente será árabe.
-Géminis: la constelación zodiacal de los Gemelos podría corresponderle a Alemania, la antigua Germania, un país que hasta no hace mucho estaba dividido en dos, a pesar de formar una sola tierra. Y es que todos los germanos son hermanos, ¿no? No me cuesta imaginarme a un Káiser en el sistema Cástor y una Pequeña Polonia en Pólux… No hay que olvidar que los hijos gemelos de Zeus eran de Esparta y su culto siempre ha desprendido cierto tufillo militarista, siendo especialmente adorados por los hoplitas espartanos y los legionarios romanos. Antaño los astrónomos alemanes (generalmente prusianos) se sacaron de la manga constelaciones de pomposos nombres, como el Cetro de Brandeburgo o la Gloria de Federico, actualmente obsoletas. Estaban formadas con estrellas arrebatadas a Erídano, Cefeo, Casiopea, Andrómeda, la Liebre y el Lagarto. Si los alemanes vuelven a las andadas, a lo mejor les da por invadir estas constelaciones con sus legiones formadas por soldados clónicos…
-Hércules: el héroe griego por antonomasia también tiene su propia constelación en el cielo, aunque no sea de las más vistosas. Con toda probabilidad, le correspondería a Grecia, a no ser que una potencia más poderosa la reclame para sí y se haga con ella por la fuerza… Un posible rival podría ser Hungría, ya que en 2007 se descubrió un exoplaneta en esta constelación al que los húngaros llamaron Magor, por el legendario ancestro de los magiares. Además, tres años después se descubrió otro exoplaneta, al que los austriacos llamaron Sissi, por su famosa emperatriz, así que solo faltaría que se formara otro Imperio Austrohúngaro en las estrellas de Hércules. Sea como sea, al final vencerá el más fuerte, y los griegos podrían sorprender a sus rivales recuperando su antiguo fuego…

-Hidra: esta extensa constelación podría serle asignada a Indonesia, una nación insular alargada como la Hidra, una criatura acuática. Otra cosa es que la colonización fuera exitosa. En mi relato Las cabezas de la Hidra me imaginé una criatura abominable morando en un planeta del sistema Alphard, su estrella principal…
-Indio: una constelación del hemisferio sur, la única del cielo que representa a un indígena. En 2018 se descubrió un exoplaneta en esta constelación, al que un equipo de Costa Rica llamó Kua’kua, una palabra indígena que significa «mariposa» (aunque a mí me suena más al sonido que hace un pato). ¿Esta constelación será cedida a los pueblos indígenas de América en el futuro? Eso es mucho suponer, pero quién sabe.
-Jirafa: esta constelación poco conocida seguramente le sería cedida a algún país africano. En 2009 se descubrió un exoplaneta en uno de sus sistemas, al que se llamó Neri, por un río de Etiopía, así que lo más probable es que sea este el país agraciado.
-Leo: la constelación del León probablemente también será cedida a algún país africano, por razones obvias. Tratándose del rey de la selva, es de suponer que le corresponderá a uno de los países más importantes del continente negro, tal vez Nigeria, el más poblado y uno de los más prósperos (relativamente hablando). Además, Nigeria fue una colonia británica y el león es el animal heráldico de Inglaterra.
-Libra: la constelación zodiacal de la Balanza, un invento tardío que se sacaron de la manga los romanos (antes formaba parte de Escorpio), podría ser el paraíso fiscal del futuro. De ser así, probablemente estaría asociado al Reino Unido (su moneda es la libra, al fin y al cabo), como tantos otros paraísos fiscales. Pero si hay justicia en el universo, el futuro puede que sea otro…
-Lince: esta constelación poco conocida, creada por el astrónomo polaco Hevelius en el siglo XVII, probablemente será repartida entre varios países de Europa del Este. En 2007 se descubrió un exoplaneta en el Lince, al que los croatas llamaron Veles, por una deidad de la mitología eslava. Al año siguiente, se descubrieron dos exoplanetas más, uno bautizado como Hämarik, por un personaje de un cuento popular estonio, y otro llamado Makropulos, por un libro de Karel Capek, el escritor checo de ciencia ficción.

-Lira: ya he mencionado antes que esta pequeña constelación podría ser anexionada por Estados Unidos, por estar asociada al Águila, pero otra posibilidad es que sea cedida a Turquía. La Lira se supone que representa el instrumento musical de Orfeo, el hijo de Apolo que encantaba a la creación con su música, y Orfeo era de Tracia Oriental, una región que actualmente pertenece a Turquía (es la pequeña porción de tierra que forma la Turquía europea). Además, la moneda turca recibe precisamente el nombre de lira.
-Lobo: otra constelación poco conocida, por no decir maldita (se supone que el Lobo representa al legendario rey Licaón, convertido en licántropo por los dioses por haber matado a sus hijos). Puede que le sea cedida a Lituania, ya que el lobo es el animal heráldico de este país báltico, asociado a una leyenda lituana. De hecho, el antiguo movimiento fascista lituano, colaboracionista de los nazis, recibía el patriotero nombre de Lobo de Hierro.
-Mensa: esta constelación del hemisferio sur se llama así por la Montaña de la Mesa (Mons Mensae en latín) en Sudáfrica, desde donde el astrónomo Lacaille hizo importantes observaciones del cielo austral, así que seguramente le sería cedida a este país africano, uno de los más importantes del continente.
-Octante: en esta pequeña e insulsa constelación inventada por Lacaille (un tipo sin imaginación que inventó muchas constelaciones aburridas e innecesarias que no figuran en esta lista, y que alguien debería suprimir por el bien de la humanidad) se encuentra Polaris Australis, la estrella polar del hemisferio sur, mucho más tenue que la Polaris de la Osa Menor. Esta estrella también figura en la bandera de Brasil, simbolizando su capital, Brasilia, así que ya sabemos quién la reclamará.
-Ofiuco/Serpens: estas dos constelaciones formaban antaño una sola, ya que juntas forman la figura de un hombre agarrando con sus manos una serpiente. Sus principales estrellas tienen nombres de dinastías chinas (Han, Qin, Chow, Tang), así que estas constelaciones serían cedidas a China. Además, los chinos se llaman a sí mismos Han (creo que por la dinastía, lo cual es el colmo, que un pueblo entero le deba su nombre a una dinastía… claro que la democracia siempre ha brillado en esos lares por su ausencia).
-Orión: aunque esta constelación sea la más reconocible del firmamento, sus estrellas son de las más alejadas de la Tierra, así que la humanidad tardaría bastante tiempo en alcanzarlas. Por esta razón, me la reservo como posible cuna de una especie alienígena que probablemente opondría resistencia a la expansión de la humanidad por la galaxia (como el gigante Orión, que en el mito era un cazador que quería exterminar a todas las criaturas de la Tierra… por suerte, la historia tiene un final feliz: un simple escorpión acabó con él).
-Osa Mayor: esta constelación, la más importante del hemisferio norte, con toda seguridad sería reclamada por Rusia, país enorme al que siempre se ha comparado con un gran oso. Es más, el oso es el animal nacional de Rusia. Además, una de las estrellas de la Osa Mayor se llama Muscida, y no es difícil imaginar en ese sistema una Nueva Moscovia. Las estrellas de la Osa Mayor, muy próximas entre sí, forman el cúmulo estelar más cercano a la Tierra. No es inconcebible que los rusos formen en ellas una Unión Ursina heredera de la antigua URSS (el nombre en latín de la constelación es Ursa Major). Por de pronto, en 2007 se descubrió un exoplaneta en la Osa Mayor al que los rusos llamaron Teberda, por un río del país, un indicio de que ya están pensando en apropiarse de ese sector del cielo. El problema es que los escandinavos también han puesto nombre a dos exoplanetas de la Osa Mayor, uno bautizado por los suecos como Isagel y otro bautizado por los noruegos como Albmi, así que es probable que las tensiones actuales entre Rusia y los países nórdicos se extiendan en un futuro a las estrellas…

-Osa Menor: si la Osa Mayor sería de Rusia, la Osa Menor podría corresponderle a su vecina Ucrania, el osezno de esta relación desigual. Claro que conociendo las ambiciones imperialistas de la Madre Rusia, no hay que descartar que las estrellas de la Osa Menor también sean anexionadas por los rusos y acaben formando parte de esa hipotética Unión Ursina. Otra posibilidad es que esta constelación le sea cedida a Corea del Sur, por una curiosa razón: los coreanos llamaron Baekdu a una estrella de la Osa Menor, alrededor de la cual se halló un exoplaneta. Baekdu es el nombre del monte sagrado de Corea, sobre el que descendió Hwanung, hijo del Señor de los Cielos y fundador del reino de Corea. Hwanung se desposó con Ungnyeo, una diosa-osa, y de esta unión divina se supone que nació el pueblo coreano.
-Paloma: esta pequeña constelación también podría ser de los Estados Unidos, uniéndose a la bandada formada por el Águila y el Cisne. Su nombre en latín es Columba y una de sus estrellas principales se llama Wasn, así que no es difícil imaginarse en ese sistema una nueva Washington D.C. De ser así, sus mandamases serían las «palomas» de la política estadounidense, mientras que los del Águila serían los «halcones».
-Pegaso: ya he mencionado antes que la constelación de la Lira podría ser turca, pero estaría asociada a la Turquía europea. En cambio, a la Turquía asiática, mucho más grande, le correspondería la constelación de Pegaso, ya que la península de Anatolia fue el escenario en el que tuvieron lugar las aventuras del caballo alado, que tuvo que enfrentarse a la Quimera en la región de Licia. A esto hay que sumar que en 2012 se descubrió un exoplaneta en la constelación de Pegaso, al que los turcos bautizaron Gokturk.
-Perseo: este héroe griego es considerado el padre del pueblo persa, según ciertas tradiciones helenísticas, así que esta constelación le correspondería a Irán (la antigua Persia). Probablemente, los iraníes también intentarían adueñarse de la constelación de Pegaso, por ser el caballo de Perseo, y se disputarían Andrómeda con Israel, con la intención de formar un nuevo imperio persa en las estrellas. Algol (el Gul), en Perseo, es la estrella con peor fama del firmamento y no augura buenos presagios en lo concerniente a ese sector del cielo.

-Pez Volador: de pequeño viví en la calle del Pez Volador, en el barrio madrileño de la Estrella (mi segundo hogar estaba en la casa de mi tío Ramón, en la calle Estrella Polar: fue él quien me regaló mi primer telescopio, naciendo así mi amor por la astronomía). En 2011 se descubrió un exoplaneta en esta pequeña constelación, al que los coreanos llamaron Ahra, que en coreano significa «océano» (¿un posible mundo oceánico?). Así que es probable que Corea del Sur reclame esta constelación en el futuro, si no me adelanto yo antes…
-Piscis: la última constelación del Zodíaco (y una de las más pequeñas) probablemente le corresponderá a algún país con una tradición marítima importante. Yo me decanto por Portugal, país volcado al Atlántico, aunque también podrían ser los Países Bajos (a no ser que los holandeses reciban Acuario), o incluso Noruega.
-Saeta: esta constelación, también conocida como Sagitta en latín, es una de las más pequeñas del firmamento. Se supone que representa la flecha que Apolo utilizó para matar a los Cíclopes, en venganza por la muerte de su hijo Asclepio (Ofiuco). En 2007 se descubrió un exoplaneta en la Saeta, al que los iraquíes llamaron Babylonia, así que todo apunta a que esta pequeña constelación será de Irak.
-Sagitario: esta extensa constelación zodiacal podría ser repartida entre varios países de África Occidental. Esto puede que sorprenda a algunos, pero es que en 2009 se descubrió un exoplaneta en un sistema de Sagitario, al que los de Ghana llamaron Toge, y al año siguiente se halló otro, al que los senegaleses llamaron Dopere, así que todo apunta a que la constelación del centauro será cedida a los africanos.
-Tauro: es posible que la segunda constelación del Zodíaco le sea cedida a España, la vieja piel de toro. De ser así, seríamos muy afortunados, ya que en esta constelación se encuentran dos de los cúmulos estelares más importantes, las Pléyades y las Híades, llamadas así por las hijas del titán Atlas. Aunque veo más probable que estos cúmulos le sean cedidos no solo a España, sino a los países hispanoamericanos en su conjunto, que en el futuro bien podrían formar junto con la antigua metrópoli una Federación Hispana, para competir en igualdad de condiciones con las grandes potencias. Claro que estando Estados Unidos de por medio, seguramente los norteamericanos también intentarían meter mano a las hijas de Atlas y el Toro tendría que defenderlas, ya que las historias tienden a repetirse…

-Triángulo Austral: las estrellas de esta pequeña constelación del hemisferio sur también salen en la bandera de Brasil, asociadas a estados brasileños, así que seguramente también serán reclamadas por el codicioso gigante sudamericano (una de las grandes potencias del futuro, sin duda). Una de sus estrellas se llama Luxuria, un pecado muy brasileño.
-Unicornio: el unicornio es el animal heráldico de Escocia, así que esta discreta constelación, también conocida como Monoceros en latín, le correspondería a este humilde país que actualmente forma parte del Reino Unido, pero que antaño fue una nación independiente (una nación que muchos creen tan extinta como el unicornio, por decirlo así, lo cual es una ilusión).
-Virgo: como han reparado varios autores de esos especializados en misterios, las principales catedrales de Francia, dedicadas todas a Notre-Dame (la Virgen), están alineadas con las estrellas de Virgo. Por ello, esta constelación, la más extensa del Zodíaco, le sería adjudicada a Francia, país católico cuya santa patrona es otra virgen (Juana de Arco). Además, las principales estrellas de Virgo, como Spica y Vindemiatrix, están relacionadas con la agricultura y la viticultura, y Francia es un país esencialmente agrícola.
Una lista larga, como podéis ver, y eso que me he dejado en el tintero un par de miembros del Zodíaco y constelaciones como el Centauro, la Grulla, el Lagarto o la Zorra, por citar solo algunas, y aun así sigue habiendo menos constelaciones en el cielo que países en la Tierra. Países como Corea del Norte, Myanmar, Pakistán, Afganistán, El Salvador, Venezuela, Sudán o la mal llamada República Democrática del Congo, si siguen existiendo en el futuro (muchos de ellos son creaciones recientes y artificiales, lo que explica también su condición de estados fallidos), seguramente serían vetados en las Naciones Unidas por no cumplir unos mínimos requisitos en cuestión de derechos humanos y se quedarían fuera del Tratado Galáctico, aunque aquí se emplearía un cínico doble rasero, como siempre. Está claro que los países menos poderosos también se quedarían a dos velas, pero aun así habría espacio de sobra allá arriba para buena parte de la humanidad.
Con este reparto de las constelaciones, aunque la humanidad continuara dividida (parece ser nuestra naturaleza), por lo general reinaría la armonía en los cielos, siendo optimistas. Tal vez la conquista del espacio serviría para canalizar los instintos agresivos del hombre, y al marcarnos unos objetivos tan elevados y ambiciosos, nos dejaríamos de fastidiar aquí abajo, en la Tierra. El planeta nos lo agradecería.

























